Instructores

Grand Master, Sifu, JEFE Y FUNDADOR DE LA ESCUELA, Los Angeles USA

Valeriy Prosvirov – el Maestro, Sifu y el Jefe de la “Escuela de Artes Marciales el Dragón Dorado”

Nació en el 1966 en Rusia. Comenzó a aprender las artes marciales en el 1979 estudiando karate Kyokushinkai. Del 1980 al 1986 estudiaba las bases del Kung Fu Tradicional Chino con el maestro Han Din Van (1902-1987).

El maestro Han Din Van perteneció al circulo de los maestros de Escuela China Antigua y enseñaba de manera tradicional. Valeriy Prosvirov estudiaba simultáneamente las bases de escuela interna y externa.

En 1985 después de recibir el permiso del maestro, Valery empezó a dar clases. Desde el 1987 comenzó la enseñanza profesional y abrió su primera Escuela de Artes Marciales.

En 2001 abre la Escuela de Artes Marciales el Dragón Dorado en Moscú Rusia.

En 2012 se traslada a Los Angeles, Estados Unidos para abrir la sucursal del Dragón Dorado.

El 4 de mayo de 2013 recibe el “Premio del Maestro del Año del Kung Fu”.

Head Master, jefe de la sucursal en Bogotá

Durante los próximos años se dedica al aprendizaje de las bases del Kung Fu tradicional de las escuelas Interna y Externa bajo la supervisión personal del Maestro Valeriy Prosvirov.

Como consecuencia de su rápido progreso, en el 2006 Kirill Nesterenkov empieza la preparación para el instructor profesional.

En el 2008 después de recibir el permiso del Maestro, comienza a dar clases del Kung Fu en el Dragón Dorado.

En el 2009 abre la primer sucursal del Dragón Dorado en Viena (Austria).

En el abril del 2013 abre la sucursal del Dragón Dorado en Bogotá (Colombia)

Instructor
Monika comenzó a estudiar Kong Fu con nosotros prácticamente desde los principios de la escuela en 2014 y gracias a su dedicación pronto llegó a ser la instructora profesional del Dragón Dorado ella da clases los días lunes y miércoles. Al mismo tiempo es artista gráfica profesional y aficionada a la filosofía oriental.

Instructor Asistente
A mi edad, se ven muchos de los semblantes de la vida de una manera trivial, pero, gracias al kung fu he ido cambiando la forma en la que interpreto el mundo y mi realidad propia, me ha hecho mejorar en cada faceta de mi vida, véase desde lo físico, mental y/o espiritual. El kung fu me ha mostrado y enseñado que cada cosa que hago, la podre mejorar con esfuerzo y dedicación; y siento que no hay límite alguno para seguir mejorando cada vez más con ayuda de este bello arte.